Pero quiero aprovechar este post para hacer una firme protesta.
No hay pueblo que se precie que no tenga en verano (o cuando sea) su “tradicional” mercado medieval. Estos eventos sirven básicamente para presentar y vender productos de proximidad, de calidad y elaborados (normalmente) de manera artesanal. Mi pregunta es ¿por qué los escondemos tras el nombre de “mercado medieval”?.
Da la sensación que si no van vestidos de no se que, los turistas no se pararán a comprar el queso, el embutido o el pan tradicional.
Los productos que nos ofrecen lo único de medieval que tienen, en algunos casos, es que con el paso del tiempo y las generaciones se han mantenido las formas de elaboración y eso, que es algo de lo que nos tendríamos que sentir orgullosos, parece ser que es lo que menos se valora.
Volvamos a la cultura del producto de proximidad, del producto de calidad pero en el siglo XXI y dejémonos de “eventos medievales”…


Ingredientes:




Y para terminar los tomates, que en unos días estarán en este blog en forma de ensalada, 





